Primeros Años de Modernidad

Entre los años 1990 y 2002, una serie de cambios marcaron la historia de BancoEstado.

En dicha década, las nuevas autoridades a cargo del Banco del Estado de Chile advirtieron la urgente necesidad de iniciar una etapa de reestructuración y estabilización de la entidad, para lograr dar soluciones a las problemáticas surgidas con anterioridad al retorno del régimen democrático. Para ello se elaboró un plan de acción cuya ejecución se llevó a cabo entre 1990 y 1995.

A partir de la década del noventa, el banco se enfocó en la atención de clientes masivos a través de plataformas de autoservicio, tales como Cajeros Automáticos, Dispensadores de Saldos y Buzoneras de Ahorros. Junto con ello se comenzaron a automatizar algunos procesos de operaciones que hasta ese entonces se efectuaban de forma manual, además de mejoras y expansión de las oficinas implementadas para optimizar la experiencia de atención al cliente.

Habiendo culminado la implementación de la primera fase de modificaciones internas y externas se ejecutó una segunda etapa de mejoras entre los años 1995 y 1999. La idea era acercar la banca a las personas, optimizar la atención a los clientes, generar mayor competitividad como entidad y además potenciar el progreso y la estabilidad.

Durante el cambio de siglo se renovó la imagen del banco, sin dejar de lado sus principales metas, entregar un servicio de calidad a sus clientes y potenciar la bancarización.

El año 2002 se logró conectar la red de cajeros automáticos de BancoEstado y Redbanc, y de este modo, poniendo a disposición de sus clientes 3.500 cajeros a lo largo de Chile. Al mismo tiempo la red de sucursales aumentó en un 45 porciento.

En la actualidad BancoEstado está presente en un 99% de las regiones del país, ya sea mediante sus oficinas bancarias o los distintos puntos de  CajaVecina establecidos en diversos almacenes. Mediante ellas se pretende acercar y facilitar el proceso de bancarización a todos sus clientes.